Solución 2: La calidad del agua

El agua limpia es vida

El segundo problema de L’Albufera es la contaminación —es un sistema hipertrófico, como hemos visto— y el déficit en los aportes de agua de buena calidad. Para acabar con la contaminación, lo ideal sería que entrara agua limpia, que la luz del sol volviera a llegar al fondo, que las plantas acuáticas —que a su vez filtran y limpian el agua— pudieran hacer la fotosíntesis y crecer y multiplicarse… Y, con ellas, toda la biodiversidad.

 

Contra la contaminación

Pero, al margen de esto, se puede poner en práctica algunas medidas —algunas ya están en marcha— que no dependen de estos aportes directos del sistema del Júcar:

▪ Una es impedir la entrada al sistema de agua contaminada —aguas residuales y pluviales sucias— mejorando los colectores y la red de saneamiento. En este punto, está pendiente acometer las obras de ampliación del Colector Oeste y la construcción de depósitos de agua pluvial y tanques de tormenta.

▪ Otra es reducir la contaminación por fertilizantes y fitosanitarios con ayudas y medidas agroambientales más eficaces. Actualmente, las medidas derivadas de la Política Agraria Común —en forma de ayudas compensatorias a los agricultores a cambio de una gestión agronómica favorable para el medio ambiente— no acaban de garantizar la función ambiental que debiera cumplir el arrozal.

▪ Y la última es mejorar los procesos de las depuradoras de aguas residuales, de modo que el agua recuperada pueda incorporarse con garantías al humedal. Para ello hace falta invertir en los tratamientos terciarios, que son los que eliminan la carga orgánica residual y los nutrientes como el fósforo y el nitrógeno; es decir, los elementos contaminantes.

Campaña realizada con la colaboración de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural mediante la línea de subvenciones de buenas prácticas del agua (2017)

Con la colaboración de