El agua y L'Albufera

El origen de L’Albufera

De golfo a albufera

Antes que albufera, hasta hace unos pocos miles de años, L’Albufera de Valencia fue un golfo marino, una gran ensenada que con el tiempo se fue cerrando y reduciendo. Los ríos, los barrancos y las corrientes marinas fueron poco a poco aportando sedimentos, formando pequeños deltas en las desembocaduras del Turia y el Júcar —que entonces eran ríos sin nombre—, y creando una restinga litoral —una franja de arena—, hasta que aquel golfo se convirtió en una albufera en toda regla, exactamente como dice el diccionario:

albufera: 1. f. Laguna litoral, de agua salina o ligeramente salobre, separada del mar por una lengua o cordón de arenas, pero conectada con él en ciertas zonas.

En la Edad Media, en esta gran albufera bien comunicada con el mar, había una gran riqueza pesquera, pastos abundantes y una próspera actividad salinera.

De una albufera de agua salobre a otra de agua dulce

Con el tiempo, esta albufera de libro pasó a convertirse en una albufera un poco rara, porque su comunicación natural con el mar acabó siendo controlada por el hombre.

La vieja albufera de aguas salobres, donde el agua salada del mar se mezclaba con el agua dulce de los ríos, barrancos y ullals —y donde el aprovechamiento principal era la pesca—, se transformó en una laguna costera en la que el ser humano, que había decidido extender definitivamente el cultivo del arroz, empezó a dominar aquella vieja conexión con el mar.

A partir del siglo XVIII, la ampliación de la Acequia Real del Júcar dio lugar a la definitiva expansión agraria en L’Albufera. Los agricultores construyeron las «golas» —canales de desagüe— y colocaron compuertas en ellas para impedir la entrada de agua salada y poder gestionar los niveles del agua de la laguna; agua dulce con la que regar sus campos de arroz a través de acequias y más acequias.

El propio arrozal fue ganando terreno, ocupando zonas que antes estaban cubiertas de agua y carrizales. Por ejemplo, en 1798, la superficie «establecida» —ganada a la laguna— en L’Albufera era de 32.800 hanegadas, unas 2.700 hectáreas; es decir, prácticamente el mismo espacio que el que hoy ocupa la laguna: 2.800 hectáreas.

Campaña realizada con la colaboración de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural mediante la línea de subvenciones de buenas prácticas del agua (2017)

Con la colaboración de