La degradación ambiental

Agricultura intensiva, industrialización y «desarrollismo»

En la segunda mitad del siglo XX, la agricultura tradicional en L’Albufera dio paso a otra más intensiva determinada por la mecanización de las tareas agrícolas y, especialmente, por el uso de plaguicidas y fertilizantes artificiales y contaminantes. Los pueblos y sus industrias empezaron a crecer y a verter sus aguas residuales a L’Albufera sin ningún tipo de control. Y el «desarrollismo» turístico se adueñaba de la costa arrasando dunas, construyendo bloques de apartamentos y planeando colosales proyectos urbanísticos.

 

El proceso de eutrofización

El equilibrio ecológico se rompió y llegó la crisis ambiental, los años más oscuros. El agua, que es la vida de L’Albufera y de cualquier humedal, estaba sucia y turbia. El exceso de nutrientes aportados por las aguas agrícolas, urbanas e industriales derivó en un sistema hipertrófico; en un proceso que se conoce como eutrofización.

La acumulación de residuos orgánicos en el agua provocó que proliferaran unas algas microscópicas —las cianobacterias— y que aquella se enturbiara, de manera que la luz del sol no llegaba al fondo. Entonces, las plantas subacuáticas que crecían por todas partes en la laguna y sus canales, al no poder realizar la fotosíntesis, desaparecieron. Y, con ellas, algunas especies animales a las que servían de alimento y refugio; como el fartet y el samaruc, por ejemplo.

 

La destrucción que da origen a la protección

Y, cuando esta destrucción alcanzaba su punto culminante, a principios de los años setenta, se iniciaron precisamente las reivindicaciones ciudadanas que reclamaban recuperar el humedal. En uno de los primeros movimientos ecologistas en Europa —«El Saler per al poble!»—, la sociedad valenciana logró sentar las bases para la conservación de L’Albufera.

A partir de entonces, se han sucedido las figuras de protección, cuyo objetivo último es la recuperación del humedal:

Parque Natural

1986

Zona Húmeda de Importancia internacional

1990

Red Natura 2000

1992

Catálogo Valenciano de Zonas Húmedas

2002

 

Hoy, todo el mundo coincide en que la protección del espacio fue crucial para evitar su destrucción irreversible y empezar a trabajar en su recuperación. Pero, a pesar de todas estas figuras de protección locales, europeas e internacionales, y después de tantos años, no se ha logrado aún recuperar L’Albufera.

No hemos avanzado mucho. Y, sin embargo, no parece que sea algo tan difícil. Bastaría con ponerse las pilas y afrontar y dar solución de una vez por todas a tres problemas que tienen mucho que ver con el agua.

Campaña realizada con la colaboración de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural mediante la línea de subvenciones de buenas prácticas del agua (2017)

Con la colaboración de