L'Albufera en buen estado

La riqueza y la importancia del humedal

Durante todo el siglo XIX y hasta los años sesenta del siglo XX, aunque gran parte del humedal natural había sido transformado en marjal arrocero —y pese al cambio ambiental en que derivó todo el proceso—, L’Albufera, ahora de agua dulce, continuaba siendo una zona húmeda que mantenía buena parte de sus funciones naturales.

 

Los beneficios para las personas: los servicios ecosistémicos

Como cualquier humedal, L’Albufera era fuente de recursos: los humedales son uno de los entornos más productivos del planeta, cunas de biodiversidad biológica y reservas de agua importantísimas. Y, como cualquier humedal, prestaba lo que en Ecología se conoce como «servicios ecosistémicos».

Los servicios ecosistémicos son los beneficios —siempre necesarios, siempre vitales— que los seres humanos obtenemos de los ecosistemas naturales. Entre otros, L’Albufera ha proporcionado siempre agua y alimentos, ha sido reservorio de vida y biodiversidad, ha funcionado como aliviadero de las crecidas de los ríos y las inundaciones, y ha recargado los acuíferos subterráneos y mitigado los efectos de las sequías.

En esta Albufera, todo iba bien. Los pescadores aprovechaban la abundante pesca, los agricultores cultivaban en arrozales llenos de vida, y el agua estaba tan limpia que sus habitantes se bañaban y bebían directamente de la laguna. Pero, en pocos años, la situación empeoró debido a un rápido proceso de degradación.

Campaña realizada con la colaboración de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural mediante la línea de subvenciones de buenas prácticas del agua (2017)

Con la colaboración de